Tal vez al escuchar la frase “ir en dirección opuesta al mundo me beneficia” parecería incoherente, o al menos poco probable; pues el mundo, dirigido por satanás siempre esta mostrándonos cosas tan atractivas a mi vida, que me llevan a anhelar todos estos principios, dejando de lado los consejos sabios establecidos por Dios para nosotros, a fin de experimentar una vida conforme a Su propósito. Veremos 3 razones por las cuales es conveniente que el creyente decida ir en dirección opuesta al mundo.
1 Juan 2:15-17 nos dice: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre."
LOS PRINCIPIOS DE DIOS Y LOS DEL MUNDO SON EXCLUYENTES
La base de la relación de Dios con el Hombre siempre ha sido CREER. Si vemos la desobediencia de Adán y Eva se centró en la incredulidad, cuando abundaron serpientes venenosas en el desierto y el pueblo de Israel moría a causa de sus picaduras, la solución de Dios fue dada para quienes creían que mirando una vara con una serpiente enrollada serian sanados y hoy en día nuestra salvación se define por el hecho de creer en Cristo.
Nosotros no podemos pensar en un cristianismo amalgamado con el mundo, si bien nosotros estamos en el mundo, no somos de este mundo, porque pertenecemos al reino de los cielos y esa es nuestra ciudadanía. No podemos pensar en amalgamarnos con el mundo porque simplemente este mundo está gobernado por satanás y sus principios son totalmente opuestos a los principios de Dios. No podemos pensar en que la luz y las tinieblas habiten al mismo tiempo, si hay luz no hay oscuridad y viceversa.
Es importantísimo ver que esto no se refiere a las obras como tal, sino se está refiriendo a MI AMOR A.., una fuerza intangible supremamente poderosa, luego, si nosotros decidimos amar al mundo y sus principios, haremos evidente con nuestros actos todo lo que el mundo persigue, pero si nosotros abrazamos los principios divinos de Dios, a pesar de que hayan dificultades también lo haremos evidente con nuestros actos y las cosas se harán cada vez más notorias en muestra vida. Esto es un proceso lógico y miremos que el cambio viene del interior al exterior o al revés.
EL MUNDO EXHIBE TANGIBLEMENTE LO QUE TIENE, PERO LOS PRINCIPIOS DE DIOS DE RECIBEN POR LA FE
Deseos de la carne: Lo que hemos decidido hacer independientemente de Dios, llevando una vida de religión y no una vida de relación intima con Dios. Estos deseos de la carne, que son el hedor del viejo hombre, a veces nos llevan a anhelar la pasada manera de vivir, olvidando el precio que significó mi libertad.
Deseos de la vista: Es lo más atractivo, porque es tangible. Cosas como el dinero son aquellas cosas por las que el mundo siempre ha luchado, pues el dinero es sinónimo de poder. El mundo aplica perfectamente el estribillo de esa canción que dice “amigo cuanto tienes, cuanto vales”; con Dios sería algo así como “amigo cuanto crees, cuanto vives”. Vida, algo que el dinero no puede comprar.
Vanagloria de la vida: Tiene que ver con esa mal llamada “realización personal” de obtener identidad de lo que hago o de lo que he estudiado, de los rótulos de este mundo. Lamentablemente cuando pensamos que hemos llegado a la meta, siempre nos encontramos con que la corrieron más allá y otras personas ya van más adelantadas que yo.
Hoy en día, las personas se gastan estudiando más de la mitad de su vida, pues quieren “ser alguien” en la vida, a través de sus diplomas, sacrificando el tiempo familiar y muchas otras cosas más valiosas; pero es engañoso de que el estudio y los títulos dan identidad. ¡Aclaro! El estudio, el crecimiento intelectual y el desarrollo profesional es necesario para todos; ¡aleluya! por quienes han tenido la bendición de alcanzar logros profesionales y educativos, pero esto no puede convertirse en el centro y eje de nuestra vida. Recuerda, no es lo que haces, es el por qué lo haces. Así que esto no es un permiso a la pereza, tenemos que ser diligentes en nuestras tareas y obligaciones, pero no podemos perder nuestro norte y nuestro eje que es Cristo Jesús.
LOS PRINCIPIOS DEL MUNDO SON TEMPORALES, LOS DE DIOS SON ETERNOS
Nosotros somos peregrinos en este mundo, y nos espera toda una eternidad en el cielo en la presencia de Dios. El mundo es un mundo hostil, cambiante y que busca la manera de excluir mas y mas, siempre está buscando estándares más altos para que cada vez menos personas los alcancen y haya una profunda frustración, pero en Cristo, todo está consumado; tenemos una paternidad tenemos una identidad y sobretodo una profunda aceptación del Dios poderoso, Rey de Reyes, quien nos ama profundamente, la pregunta es ¿realmente crees que Dios te ama?...Solo tú sabes la respuesta.
Cada día el mundo es tan cambiante, por eso vemos una mayor aceptación del pecado. No es que el pecado haya cambiado (Ej. La homosexualidad) es que el mundo cada vez lo ha aceptado más y es apenas un ejemplo donde vemos claramente lo opuestos que son el mundo y Dios.
Pues bien, el amor de Dios está ahí listo para mí, el punto es Creerlo; creer que por su amor infinito hacia mi todos los consejos de su palabra me convienen, pues es una decisión personal con Dios, finalmente, su amor no cambia, pero depende de mí una elección correcta fundamentada más que en el sentimiento, en el entendimiento.

