sábado, 18 de septiembre de 2010

ENCONTRANDO TU DESTINO



Por Leonardo Romero


Voy a efectuarles dos preguntas que hoy quiero que Ustedes me respondan de la manera más sincera posible:
La primera de ellas es la siguiente: ¿Ha llegado Usted al pleno convencimiento de que si muriera hoy iría al cielo?. Que piensan.
Y la segunda es: supongamos que Usted muere el día de hoy y tiene que presentarse ante Dios y Él le pregunta ¿Por qué cree que debo permitirle la entrada al cielo? ¿Usted qué le diría?.
Hoy tengo buenas noticias para Usted porque si se puede descubrir y saber de manera confiada y certera cómo llegar al cielo.
No en vano la Biblia dice “13Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis.




II.  EL EVANGELIO

2.1. EL HOMBRE

Existen dos aspectos espirituales del hombre que debe tener en cuenta: el primero de ellos que el hombre es pecador y el segundo que no puede salvarse por si mismo.

La Biblia declara que todos hemos cometido pecado y por ende estamos destituidos de la gloria de Dios 23por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)

Y que la consecuencia de ese pecado es la muerte  3Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

Así mismo la Palabra de Dios declara que “por gracia somos salvos y no por las obras que podamos hacer”  (Efesios 2:8-9)

Yo les pregunto a Ustedes, si el hombre se pudiera salvar por si mismo ¿Por qué tantas tragedias en el mundo? ¿No vamos cada día de mal en peor?. Aun en nuestra propia vida ¿Por qué tantas amarguras, depresiones y desengaños? ¿Por qué necesitamos de tanto amor para poder sobrevivir si se supone que la solución está en nuestras manos? ¿Si somos autosuficientes?.




2.2. DIOS

Todos hemos escuchado que Dios es amor y ello es cierto. 1 de Juan 4:8 declara textualmente que “el que no ama es porque no ha conocido a Dios porque Dios es amor”.

Pero Dios también es Justo, la Biblia manifiesta claramente que Dios no tendrá por inocente al culpable (Nahum 1:3) y si Él dice que la paga del pecado es la muerte, Él no puede cambiar de parecer a última hora por amor a nosotros  porque sencillamente Dios no cambia. Malaquías 3:6 dice que Dios no cambia.

Pero a pesar de este gran dilema Dios en su infinita sabiduría encontró una solución: envió a su Hijo Jesucristo para resolver el asunto.

2.3. JESUCRISTO

No en vano la Biblia dice que Jesús fue enviado por Dios Padre para que el padeciera la condena que nos merecíamos por nuestros pecados y nosotros pudiéramos tener paz con Él:

Isaías 53:6 dice que todos nos equivocamos y que Dios cargo en Jesús el pecado de todos nosotros:

6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Y en Juan 3:16 -17 queda claro que el envío a Jesús no para condenar al Mundo sino para que el mundo fuera salvo por Él.

16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Déjeme y  lo explico de la siguiente manera: es como si tuviéramos en una de nuestras manos un libro en donde están consignados todos nuestros pecados, libro que por cierto está reservado para ser abierto el día del juicio. Este libro representa nuestro mayor problema, es lo que nos separa de Dios.

La obra redentora de Cristo es como si ese libro fuera pasado de la mano que nos representa a otra mano que simboliza a Jesús, liberándonos con ello no solo del pecado sino de la condenación que había sido decretada por esos pecados. 

Es así se sencillo como Dios enviando a su Hijo nos da vida eterna.

Entonces, ¿Cuál es el truco? O ¿Qué debemos hacer?. El truco es entender dos conceptos básicos para salvación: el primero de ellos es la gracia de Dios y el segundo la  Fe.

2.4. LA GRACIA

Por mucho tiempo pensé que tenía que ganarme el cielo, pero entendí en primer lugar que es un imposible y en segundo término que es un regalo de Dios.

Es un imposible porque para ganarme el cielo tenía que ser perfecto y yo no soy perfecto. No haber cometido nunca un pecado cuando todos hemos cometido pecado.

 Y es un regalo porque es algo gratuito. No en vano se define gracia como Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.”

Romanos 6:23 dice que “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”

Efesios 2:8-9 dice:

8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe.

Permítame se lo explico con la siguiente ilustración:  

Si tu tuvieras que saltar entre dos montañas separadas por más de treinta y cinco metros nada más apoyado por tus propias fuerzas ¿Haría la diferencia prepararse arduamente para lograr ese salto?. No. Porque hasta donde tengo entendido el ser humano que ha logrado el mejor salto largo tiene el record en 9,50 mts.

En otras palabras, por más que intentes nunca vas a poder saltar 35 mts por sí solo, lo mismo pasa cuando el hombre cree que por si mismo puede ganar el cielo.


En Lucas 23:39 se habla de un malhechor que no tuvo que hacer nada más que declarar su fe en Jesucristo para ser salvo:

39Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. 40Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 41Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. 42Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 43Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.


2.5. LA FE

La experiencia de Juan Wesley*.

“Juan Wesley fue el iniciador de la Iglesia Metodista. Estudio cinco años en el seminario de Oxford, luego fue pastor de la Iglesia de Inglaterra durante diez años llegando a ser misionero en Georgia, Estados Unidos aproximadamente en el año 1735.

Durante toda su vida había fracasado en su ministerio, a pesar de haber sido muy piadoso. Se levantaba a las cuatro de la mañana y oraba por dos horas. Luego leía la Biblia durante una hora.

Después se iba a las cárceles y hospitales para ministrar a toda clase de personas. Enseñaba, oraba y ayudaba a otros hasta muy tarde en la noche.

Esto lo hizo durante muchos años. Es más la Iglesia metodista recibe su nombre de la vida metódica y piadosa que Wesley y sus amigos vivieron.

En el viaje regreso a Inglaterra hubo una gran tempestad en alta mar. La pequeña nave estuvo a punto de hundirse. Las grandes olas y los vientos azotaban el barco. Wesley temía que moriría en aquella hora y estaba aterrorizado. No tenía seguridad de lo que sucedería al morir. A pesar de todos sus esfuerzos para ser bueno, la muerte para el era una interrogante, grande y terrible.

Al otro lado del barco había un grupo de hombres que estaban cantando algunos himnos. El les preguntó: ¿Cómo pueden cantar cuando en esta misma noche van a morir?”. Ellos respondieron: “Si este barco se va para abajo, nosotros iremos para arriba y estaremos para siempre con el Señor”.

Wesley se fue de allí pensando “¿Cómo pueden saber ellos eso? ¿Qué han hecho ellos que yo no haya hecho?”. Luego añadió “Yo he venido de convertir a paganos, pero ¿Quién me convertirá a mi?.

En la providencia de Dios, el barco llegó a Inglaterra. Wesley fue a Londres y hallo una pequeña capilla en la Calle Aldersgate. Allí escuchó a un hombre leer un Sermón que había escrito dos siglos atrás por Martin Lutero, el título era “Prefacio al Libro de Romanos”. Este sermón explica lo que es la fe verdadera. Es confiar únicamente en Jesucristo para la salvación y no en nuestras buenas obras.

Wesley súbitamente se dio cuenta que había estado toda la vida en el camino equivocado. Aquella noche escribió las siguientes palabras:

“Como a las 8:45 mientras él describía el cambio que Dios opera en el corazón por medio de la fe en Cristo sentí un fuerte calor en mi corazón. Sentí que realmente había confiado en Cristo, únicamente en Cristo para salvación y sentí la profunda seguridad de para haberme quitado mis pecados y que me había salvado de la ley del pecado y de la muerte” (Tomado del libro “Evangelismo Explosivo. James Kennedy)

La fe salvadora es confiera únicamente en Jesucristo  para la vida eterna. Es dejar de confiar en mí mismo para confiar en Dios.

¿Usted quiere tener esa certeza el día de hoy?

III. DECISIÓN

Padre reconozco que hasta ahora había sido un pecador…
Que había hecho cosas que no debí hacer…
Que he vivido una vida totalmente independiente de ti.

Padre me arrepiento de esa forma de vivir,
De mis pecados
Y te pido perdón por ellos.

Padre reconozco que por amor tu enviaste a tu Hijo Jesucristo a morir por mí en la cruz
Y que ese sacrificio es suficiente para ti y para mí.

Manifiesto públicamente desde ahora y para siempre
Que te necesito en mi vida,
Que yo te quiero en mi vida
Y que ahora no puedo vivir sin ti.

Entra en mi vida ahora, Señor.
Establece tu residencia en mi corazón
Y sé mi Rey, mi Señor y mi Salvador.

Te amo Señor
Y te doy las gracias porque voy a pasar la eternidad contigo.
Amen y Amen.

No hay comentarios: